[Infografía] Tras un trasplante de Médula Ósea, ¿qué y cómo como?

Cómo comer tras un Trasplante de Médula Ósea es una cuestión muy seria, por lo que al Alta siempre deberían llevarse indicaciones sobre qué poner en el plato durante unos meses pero, sobre todo, de la manera de cocinarlo, conservarlo y lavarlo.

En lo que respecta a cuestiones de dietética y nutrición, deben tenerse en cuenta dos circunstancias: existe un gran estrés en el cuerpo y el sistema inmunológico actúa por debajo de sus posibilidades. Y aquí surgen dos necesidades sobre el comer: que sea lo suficiente y lo suficientemente seguro.

Y dirán: bien, ¿pero cuánto tengo que estar así? Aquí recuerden que la recomendación médica puede fluctuar según la medicación y la evolución, pero al menos entre dos y tres meses. Pero, ¡puede ser una alimentación completa y perfectamente saludable!

Frutas y verduras: ¡Lavarlas muy bien! (quitarles la piel y/o cocinarlas)

Recuerde: ¡este grupo de alimentos debe ocupar la mitad de su plato!

¿Cómo actuaremos? En cualquier caso, siempre lavaremos muy, muy bien la fruta. Para ello, podría bastar con agua y sal y enjuagarla bajo el grifo; sin embargo, si lo prefiere, puede utilizar las llamadas lejías alimentarias. No dejará a ningún microbio con vida. ¿Podemos comerlas con piel? ¿Siempre cocinadas? Bueno, en este grupo destaca la variedad: no vamos a comer la piel de un plátano, ni a “pelar” una fresa. Con las verduras pasa algo parecido, aunque en este caso mayoritariamente las comemos cocinadas. Algunos consejos:

  • Mantenga la fruta y la verdura en la nevera y lávela (con lejía, agua con sal y enjuagada bajo el grifo después) sólo cuando la vaya a consumir.
  • La piel en la fruta se puede mantener, siempre que esté bien lavada. Por ejemplo, para una pera o una manzana. Si lo prefiere, puede pelarla. Hay frutas en las que no puede elegir y deberá seguir una de las dos vías (El plátano pélelo siempre, ¡no sea que se le haga bola!)
  • No hay mejor fruta o mejor verdura que otra: aproveche las que están de temporada y son de producción local, serán las que mejor le sienten (y de las que más se podrá aprovechar para la gastronomía del momento: por ejemplo, calabaza o boniato asados, en su época)
  • Zumos, mejor no. Pero ni cuando su sistema inmune esté más fuerte. Son casi lo mismo que un refresco, por su contenido en azúcar y por haber perdido la fibra. Mejor, fruta natural.
  • La fruta desecada es una opción. Su bajo contenido en agua impide que cualquier bacteria pueda crecer. ¡Pero recuerde almacenarla en frío y elegirla sin escarchar! (además, está más sabrosa)
  • La verdura en este caso, mejor cocinarla. Gastronómicamente es más versátil de esta manera, ¡ya tendremos otro momento para ensaladas!

Carnes, pescados y huevos: ¡Que pasen siempre por el fuego!

Recuerde: Un día pescado, otro carne,… ¡y acompáñelo del resto de grupos alimentarios!

¿Cómo actuar? Bien sencillo: siempre, asegúrese, de que están bien cocinados. Se acabó el sushi, jamón ibérico o el salmón ahumado, durante unos meses al menos. Mantenga siempre en frío aquellos alimentos que vaya a consumir, preferentemente embalados por separado en una ración de consumo. Si puede ser al vacío, ¡mejor!

  • Asegúrese de que lo que va a consumir va a estar siempre bien cocinado. La carne, el pescado o el huevo poco hechos no nos van a sentar nada bien, y son los hoteles de verano de preferencia para varias estirpes bacterianas. ¿Le suena la Salmonella? Pues es sólo un ejemplo.
  • ¡Nada de huevo crudo! Y asegúrese de freírlo o cocerlo bien. Nada de huevos pochados, ni “la yema así para mojar pan”. Si va o le van a hacer algo de repostería, asegúrese de que sea al horno y no acabada en frío (y a poder ser, que tenga la menor cantidad de azúcar libre posible).
  • Si descongela: que sea dentro del frigorífico, no al aire libre. Y retire el agua que vaya soltando el alimento, secándolo lo mejor posible. ¡El pescado siempre ha tenido que pasar por un congelado de al menos 24 horas!
  • Si quiere consumir un pescado o una carne al horno, asegúrese de hacerlo a la temperatura que consiga hacerlo bien por dentro, sin necesidad de quemar la superficie.

Legumbres: ¡cocínelas y bien lavadas!

¿Cómo actuar? En el mercado ahora se encuentran ya cocidas, ahorrándonos muchísimo tiempo; de lo único de lo que tendrá que preocuparse es de lavarlas muy bien bajo el grifo, con varios remojados. Incluso se pueden dejar en agua con sal aunque estén ya cocidas, sólo por asegurar. Una vez abierto un bote, a la nevera como máximo por 36 – 48 horas.

  • Consúmalas siempre cocinadas. Ya habrá momento para ensaladas frías. Páselas por la sartén y hágase un revuelto con un huevo, échele verduras y disfrute.
  • Los guisantes son legumbres. Cómprelos congelados y añádalos a sus cocciones sin descongelar (para hervirlos, pasarlos por la sartén, al horno,…). Si los cuece en la misma olla que arroz con alguna verdura, espérese a que el arroz este casi para terminar y en 4 minutos tendrá un arroz tres delicias estupendo y sabroso.
  • ¿Cuántas veces a la semana? Las que quiera. Puede utilizar este grupo como guarnición, ingrediente principal,… Si bien no hay una “mejor estrategia” sí puede alternarlo con el grupo anterior: legumbres – carne – legumbres – pescado – legumbres – huevo – …

Cereales integrales y grano entero. No “de desayuno”, ni bollería.

¿Cómo actuar? Elija siempre pan integral, por su salud y porque es más recomendable para cualquier momento. Intente comer pan hecho en el día; si no puede, adquiera el tipo biscote integral o wasa, ya que por su contenido de agua es menos probable que le surja compañía.

Evite cualquier producto de bollería industrial, porque sus contenidos de azúcar y grasa de la peor calidad no nos van a generar ningún beneficio,… ¡Y cuidado con los productos rellenos! En muchos casos, se hacen con huevo crudo, atún de lata o pisto, no sabemos qué criterios de seguridad se siguen hasta estar donde están. Puede comprar masa de empanadillas y hacérselas en casa con lo que más le guste, ¡recuerde poner el horno a la temperatura idónea (más de 120ºC) el tiempo suficiente (más de cinco minutos)! La repostería casera no es mejor que la bollería industrial en términos de salud, pero es preferible en cuanto a asegurarse de cómo se ha procedido a su cocción (y seguro que tiene familiares que quieren prepararle algo, ¡avíseles de las nuevas normas de su alimentación!).

¿Puedo comer…?

  • Olivas en lata: ¡Sí! Revise que el cierre sea hermético y de metal, o de vidrio y que estén pasteurizadas. En estos casos, son una conserva en salmuera y no hay peligro de crecimiento bacteriano. Pero no coja latas abolladas o abombadas, estas pueden haber sufrido una rotura y, por tanto, contaminación. Ni las deje en la nevera más de 12 – 24h, mejor si compra raciones individuales. Lo mismo para cualquier conserva en salmuera.
  • Embutidos: No. Es un producto procesado que se consume crudo. No es en ningún caso un alimento saludable, pero además puede contener hongos. Mejor, evitarlo de momento.
  • Patata: Sí, pero bien cocida (al fuego o al microondas) o bien asada (al horno). Mucho mejor sin piel, de momento. Si las compra ya cocidas, lávelas muy bien y asegúrese de que el bote (de vidrio, habitualmente) estaba pasteurizado.
  • Soja y derivados. Tofu: Sí, pero de un paquete que haya sido pasteurizado y cocínelo bien. Puede encontrarlo también envasado al vacío. Retire el líquido que resulte al aplastarlo o del contenedor, si tiene. También puede consumir soja texturizada, ya que está desecada. ¡Pero no Tempeh, ya que puede contener hongos!
  • Lácteos: Sí, pero siempre lácteos enteros (no desnatados), sin azucarar ni edulcorar y, lo más importante, ¡pasteurizados! Nada de leche cruda de…, ni leche fresca. Los ingredientes de un yogurt son: leche y fermento láctico. Y grasa, si es tipo griego. Fin.
  • Queso: elija los curados o tiernos (o semicurados, como el cheddar), pero no los tipo azul o tipo francés. Un truco: si el queso tiene betas de hongos, mejor no. Otro: cuanto peor huela, peor (para este momento). En unos meses, ya volveremos a ese tipo de queso. Pruebe a conservar un queso curado (por ejemplo, el manchego) en aceite de oliva virgen extra, con perejil, orégano, hierbas provenzales o las plantas aromáticas que más le gusten en porciones, y vaya sacando las que vaya a consumir. No consuma pastas o mousses de queso comerciales, queso con porciones de frutos secos o vegetales o queso dentro de un molde (tipo fresco o de burgos).
  • Frutos secos: ¡Sí! Pero siempre su versión tostada, y mejor sin piel, sin cáscara y en ningún caso crudos (es decir que ya vengan cocinados; a no ser que los cocine en casa, en ese caso están más ricos con sal). Ya habrá otro momento para elegirlos en su opción más saludable.

Un consejo final: el mayor porcentaje de contaminación en alimentos se da por una falta o baja higiene de manos, ¡así que ya sabe, láveselas antes y durante el cocinado! Que no sea por falta de higiene en un momento como este. También por la llamada “contaminación cruzada”, así que utilice un espacio para preparar verduras, otro para preparar carnes o pescados,… Y mantenga un orden en la nevera, con un espacio para cada grupo de alimentos.

Y recuerde: lo que aquí les cuento no puede sustituir el consejo de quien estudiase Nutrición Humana y Dietética, ¡recuérdele pedir consejo a su Dietista – Nutricionista de referencia, que adaptará su alimentación según sus necesidades!

Y para ayudar a reunir toda esta información en una sola imagen que poner en la misma nevera que se mencionaba antes, ¡lo dejamos todo ordenado aquí!:

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Pulsa en la imagen para acceder a una de mayor calidad. Esta obra está sujeta a licencia Creative Commons: Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada
Bibliografía consultada, de interés para la renovación de estas recomendaciones:
  • Gardner A, Mattiuzzi G, Faderl S, Borthakur G, Garcia-Manero G, Pierce S, et al. Randomized comparison of cooked and noncooked diets in patients undergoing remission induction therapy for acute myeloid leukemia. J Clin Oncol. 2008; 26 (35): 5684 – 5688.
  • Seattle Cancer Care Alliance. Diet guidelines for immunosuppresed patients. Seatte: SCCA; 2010 [Internet]. Disponible en: https://www.seattlecca.org/food-and-safety-general-oncology-diet-guidelines
  • Grant BL, Hamilton KK. Tratamiento nutricional médico en la prevención, el tratamiento y la recuperación del cáncer. En: Mahan LK, Escott-Stump S, Raymond JL, eds. Krause Dietoterapia. México: McGraw-Hill; 2013. P. 832 – 863.  (Tabla 37-5 y páginas 853 y 854)
  • Robien K. Hematologic Malignancies. En: Marian M, Roberts S. Clinical Nutrition for Oncology Patients. Sudbury: Jones & Bartlett Publichers. 2010. P: 321 – 350. (pag 314)
  • Arends J, Bachmann P, Baracos V, Barthelemy N, Bertz H, Bozzetti F, et al. ESPEN guidelines on nutrition in cancer patients. Clin Nutr. 2017; 36: 11 – 48. (C4-3)
  • Grant BL. Hematopoietic Cell Transplantation overview and Nutritional Care.En: Grant BL, ed. Nutrition in Cancer Treatment: Continuum of Care. 3Ed. Florida: Gannett Education: 2012. P: 81 – 90.

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El artículo original se publicó en la revista 14 de la Asociación para la lucha contra la Leucemia de la Comunidad Valenciana (ASLeuVal), cuando tratamos qué sería de interés publicar para las personas que forman parte de la entidad.

Para facilitar la comprensión de “qué y cómo como” tras este tratamiento, en #NutriciónRTVE aportamos la infografía publicada aquí un día más tarde, para el conjunto de profesionales del sector y pacientes afectados en este tipo de intervenciones. ¡Esperamos que pueda ayudar!

Gracias también al Dr. Samuel Romero por echarle un ojo para darnos seguridad 🙂

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2 comentarios sobre “[Infografía] Tras un trasplante de Médula Ósea, ¿qué y cómo como?

  1. Muy interesante. Es curioso que si todos comiéramos de esta manera, una dieta “para enfermos”, nuestra dieta sería realmente buena.
    La infografía, muy chula.
    Y por cierto, yo, además del plátano, el kiwi también lo pelaría 😉

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    1. ¡Hola Javi, gracias por pasarte y comentar!

      Es la idea principal, recalcar que siempre se puede tener una dieta saludable. Y seguramente si este tipo dietético se aplicase al grueso de la población, esta mejoraría. El objetivo es precisamente facilitar que llegue, y que cualquiera pueda comer bien, también en función de sus necesidades especiales 🙂

      ¡Nos vemos en el siguiente, un saludo!

      PD: ¿Pelas el kiwi? Mmmh… Quizá lo pruebo… 😛

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